POR QUE SOY CAZADOR I/III. (Primera Falacia del Ecologismo Radical).

El Ecologismo Radical, manifiestamente contrario a la Caza, tiene un discurso con trampas en el que muchas veces caemos los propios cazadores. Y la primera de estas trampas no es otra que MONOPOLIZAR LA LABOR CONSERVACIONISTA, intentando situar al cazador fuera de esta tarea y lo más alejado posible de la misma, al otro extremo, como destructores de la Naturaleza, siempre desde el punto de vista dialéctico, claro, porque la realidad es muy otra y hay que ponerla de manifiesto.

No nos confundamos, si por Ecologismo entendemos Conservación Natural y no otros aspectos más propios de una secta y en los que no deberíamos entrar, los cazadores modernos somos MAS ECOLOGISTAS QUE NADIE. Y prueba de ello es que muchos territorios se mantienen como un vergel natural en cuanto a fauna y flora, porque los cazadores, con nuestro dinero y nuestros desvelos, cuidamos de que así sea.

Sembramos comida para la fauna, instalamos y rellenamos comederos, desbrozamos monte para solear madrigueras y accesos al agua, en muchos cotos los cazadores pagan por que no se recoja la paja que sirve de refugio a la codorniz,  facilitamos la abundancia de conejos, base alimenticia de rapaces y carnívoros, y por qué no decirlo, controlamos, si nos dejan la sobreabundancia de depredadores terrestres cuya caza esté autorizada, como zorros, gatos asilvestrados,…Todo ello con nuestro dinero y nuestro esfuerzo, ya que brillan por su ausencia las subvenciones a colectivos cazadores-conservacionistas, teniendo en cuanta lo numerosas que son las subvenciones para los ecologistas radicales.

Con lo fácil que sería, para un colectivo ecologista, rascarse el bolsillo y alquilar y mantener un ‘acotado total’ o llamémosle como se quiera, un terreno particular donde NO SE CACE EN ABSOLUTO  y donde se gestione el medio natural de acuerdo con los principios de ellos. Más o menos como hacemos los cazadores con con nuestros cotos de caza en cuanto a inversión y gestión, pero desde el punto de vista de sus principios….. PERO NO, lo único que intentan gestionar de acuerdo a sus bases, son los terrenos que SON DE TODOS, limitando por tanto los derechos de los que piensan de otra forma. Y por supuesto sin poner dinero, más al contrario, recibiendo.

Sería un mal jardinero aquel que nunca podara su jardín, o un mal agricultor, aquel que nunca recoja la cosecha de su finca. Un buen conservacionista sabe que una población animal salvaje, además de cuidarla y mejorarle su hábitat, hay que ‘podarla’ de una manera racional. Y un buen agricultor sabe que tras los cuidos de su finca, ha de recoger la cosecha. Y eso es lo que debe hacer el buen cazador, cazar su cupo racional, ‘podar’ el jardín que cuida o ‘recolectar’ la ‘cosecha’ de producción animal que da el terreno y que como cuando se descarga un árbol de su fruto, le insufla nueva vida, pues los animales que deben quedar son los más listos, los más preparados para procrear y llenar de savia nueva y fuerte, como las nuevas ramas que le crecen al olivo tras la poda.

Por tanto, como cazador que soy, me considero como el primer conservacionista, que además pongo dinero y esfuerzo en aras de esa conservación. Y podría pensarse que lo hago por la cuenta que me trae. Nada más lejos de la realidad. Disfruto como el que más viendo un águila real o perdicera en el cielo de los terrenos donde cazo y ojalá el día de mañana comparta los conejos que tantos desvelos nos cuesta criar, con el amigo Lince. Sin embargo seré el primero en eliminar un zorro cuando se vea claramente que la población está descompensada y haría lo mismo con un meloncillo, si se autorizara, puesto que la población de los mismos ya está más inflada de lo conveniente para el equilibrio. Eso sin tener en cuenta que se trata de una especie foránea introducida…. pero eso ya sería materia de otro escrito… (continuará)

La contribución conservacionista de los Cazadores

Contrariamente a lo que muchos puedan pensar y sobre todo publicar, en particular los interesados en subvenciones y en el hecho de acaparar todo el protagonismo conservacionista, los Cazadores somos un colectivo altamente sensibilizado en la protección de la Naturaleza.


Y lo que es mas importante, aportamos dinero y esfuerzo para ese fín, en vez de recibirlo, como reciben muchos colectivos supuestamente empeñados en el mismo fin, aunque lo llamen de otra manera.


En este pequeño video, podemos observar unos parajes repletos de vida. Incluso hemos grabado una pareja de buhos reales que estaban al acecho de caza de algún conejo.


esos conejos y liebres y perdices, se mantienen gracias a los desvelos de nuestra Sociedad de Cazadores, con aportaciones económicas individuales de sus socios de hasta 800 euros/año, que se dedican a sueldo de guarda, instalación de comederos y bebederos para suplir las carencias del campo - hoy excesivamente tecnificado para ser habitat adecuado -, siembras dedicadas esclusivamente al alimento de las especies, protección de nidos de perdices, pago de daños de conejos a agricultores...
En fin, como dice el refrán, el movimiento se demuestra andando. Y tened por seguro que estas imágenes (son un video casero, grabado desde el coche del guarda. Que nadie espere un gran documental), no se hubieran podido obtener sin el empeño de los cazadores en cuidar con mimo esas zonas.

Quizás alguien piense que ese cuidado sea por egoismo. Es libre de hacerlo.A la postre todos somos 'egoistas' al intentar hacer prevalecer nuestros objetivos, sea cual sea el motor que los mueve

En nuestro caso, anteponemos siempre la supervivencia de las especies a nuestro interés de cazadores. Como ejemplo, el año pasado se cortó la caza en el coto de mi pueblo al tercer fin de semana de temporada, tras haber invertido gran cantidad de tiempo, dinero y esfuerzos. Solamente para proteger a nuestros amados conejos del azote de la nueva enfermedad vírica que los iba diezmando.

 


El perro del cuadro

Hay objetos, decorativos o no, que evocan fuertemente momentos y vivencias de los lugares donde fueron adquiridos, de las personas que nos los regalaron o bien de una época histórica o de tu vida que te apasiona. Forman parte de tu pequeño bagage y por ende, de ti mimo. ¡Cuán injusto es valorar un objeto personal sólo por su valor de mercado! Sólo su dueño sabe lo que representa para él y cuanto daría por recuperarlo.

El Caminito del Rey. Un paseo espectacular.

La Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, propietaria del Salto del Gaitanejo y del Salto del Chorro necesitaba un acceso a ambos para facilitar el paso de los operarios de mantenimiento, transporte de materiales y vigilancia. Las obras empezaron en 1901 y terminaron en 1905. El camino comenzaba junto a las vías del ferrocarril y recorría el Desfiladero de los Gaitanes. En 1921 el rey Alfonso XIII fue a la inauguración de la presa del Conde del Guadalhorce cruzando para ello el camino previamente construido, o al menos lo visitó. A partir de este momento se le empezó a llamar Caminito del Rey.

El paso del tiempo y el abandono de su mantenimiento hizo mella en el Caminito: en los años 90 presentaba un estado lamentable, con la barandilla desaparecida en casi todo su recorrido, numerosas secciones derruidas y las que quedaban amenazando con hacerlo. Precisamente fue su peligrosidad uno de los factores que contribuyó a su fama. Muchos excursionistas se dirigían a El Chorro para recorrer el Caminito, aunque también por su zona de escalada, una de las más importantes de Europa. Esto propició numerosos accidentes, algunos mortales, a lo largo de los años y acrecentó su leyenda negra.

Así estaba antes:

En 2014 la Diputación de Málaga, en colaboración con la Junta de Andalucía se puso manos a la obra para acondicionar de nuevo la peligrosa ruta y dejarla totalmente visitable, mediante un presupuesto de unos cinco millones de euros (estoy seguro de que se recuperarán por ingresos de visitantes a esta comarca de las mas agrestes y bonitas de Andalucía)

Hace apenas unos días, el 28 de marzo de 2015, se inauguró el nuevo trazado del Caminito, construido, como podemos apreciar en las imágenes, con suelo de tablones de madera tratada sobre el antiguo recorrido, a una altura media de un metro en la mayoría de sus tramo y que presenta ya una seguridad adecuada y es totalmente recomendable visitarlo y recorrerlo, salvo quizás para aquellas personas que padezcan de vértigo.

Ayer, día 30 de marzo, lo recorrí con mi señora, mi hija mayor y su novio. Es un paseo de 10 kilómetros en total, desde la entrada por Alora, hasta la salida por Ardales. En este sentido, el camino es casi todo en subida, por lo que el ejercicio es algo mayor que en el contrario. Las personas que deseen realizar menor esfuerzo pueden recorrerlo en sentido contrario.

Cada media hora pasa un autobús que nos lleva desde un punto de entrada al otro, para volver a recoger nuestro vehiculo.

Es una experiencia inolvidable y recomendable.

 

ME ACUSO PADRE (Cuento de Navidad)

Don Gregorio, el párroco de mi pueblo, tenía cara de haber nacido para cura. Regordete, aunque lucía la sotana como ningún otro clérigo,  amante de la buena mesa y la posterior copita de digestivo, que ayudara a poner el alma en comunicación directa con el Creador, un corazón que no le cabía en el pecho y defensor a ultranza de las buenas costumbres, las tradiciones, la misa, al menos semanal, y el ejercer de auténtico Can Cerbero de la moralidad de sus feligreses.          

Solamente una ligera nube blanca ensombrecía su alma. Esta era su impenitente afición de cuquillero, que más que afición era pasión y que a veces le evadía de sus pensamientos divinos para transportarlo al catrecillo, con su mirada fija en la tronera, por lo alto de los martillos de su vieja Sarasqueta del 16, escuchando imaginariamente el responso que su reclamo ‘Chacón’ echaba al último macho inerte de la temporada pasada ¡Ojalá los responsos que él mismo dirigía a los feligreses que partían al encuentro de Dios fueran escuchados con tanta atención y sentimiento como el profesaba a los de ‘Chacón’.